virna’s last dance

vudu6

Literalmente Virna se fue casi detrás mío. Habrá esperado que yo doblara la esquina, qué se yo, capaz se tomó un mate antes de salir. Pero como encontré el mate no creo, porque estaba con la yerba al lado, no adentro.

Los últimos días no fueron fáciles, ella ya estaba ida desde hacía un tiempo. Yo, ante eso, opté por ignorarla. Había decidido que no volvería a estar detrás de ella como en otras épocas en que me esforzaba por incentivarla, por darle mi tiempo sin fechas de vencimiento, sin ofertas de medio kilo o dos por uno. Le daba todo cuanto podía y ella a su manera respondía. Pero todo se empezó a ir a la mierda.

Habíamos cumplido algunos proyectos juntos, con esfuerzo construimos nuestro hogar, nos ayudamos a mejorar nuestros hobbies particulares, hicimos temas musicales completos, escribimos poemas, y hasta leímos juntos algunos libros.

Yo tenía por costumbre ir al baño y leer un buen rato. Ella odiaba que demorara tanto, así que comencé a dejar la puerta abierta y a leer en voz alta, mientras ella cocinaba o planchaba, o muteaba el tele y observaba la imagen muda siguiendo la historia que yo relataba. Así leímos varios libros, entre olor a caca y guiso, entre ráfagas de Poet y periodistas sin lengua.

Cocinaba rico, sencillo pero rico. lo hacía con tanto amor que así lo inventara en el momento era delicioso. Me enseñó que el amor era el ingrediente fundamental, el infaltable, que sin esa cuota de intención desinteresada una comida elaborada era lo mismo que un paty asado sobre un capot de chevy.

Después sonreía y comía. cuando decía esas cosas era como que entraba viento y le peinaba el cabello. Deliciosa. La comida y ella.
Y nos amábamos casi todos los días, contra cuerpo en invierno o verano. A veces no nos amábamos porque es necesario enfocar el amor por otro lado para extrañar el verdadero. Si no se lo necesita no se lo busca.

Poray fue eso, poray me obsesioné demasiado con eso de protegerla y hacerla sentir bien y feliz.

Capaz eso la cansó y, como las plantas, el exceso de agua la secó.

r. canapé

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2 comentarios sobre “virna’s last dance”

  1. Lo leí anoche; y entendí que este tipo de cosas son como cuentos de terror para las mujeres solas…
    Cotidianamente romántico, completamente realista. Muy Bueno.

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