Archivo de la categoría: publicados

my under género

(poestría publicada en la revista Arrecifes Sapiens de Septiembre 2012, en la sección “Para mí”)

podrían ser todas las fotos polaroid del mundo/

yo la llamo poesTRía / my under género / my own / soy bruto, no aprenderé / no puedo ajustarme a los reglamentos / hay señores que aman poner todo tras las reglas / policías de la moral / reyes de Gramática Land / big bang / la poestría será libre o no será nada / para cada cual, cada qué /

flashes, fotos, instantes / una secuencia que describe un coso / cómo decirte un coso? / si escribo cien poestrías y aún no logro descularlo? / la agua / la poestría está chorreando de los bondis / de los containers de la plaza josé c paz / los primeros de capital, mirá vos / eran cofres del tesoro / me quedan en casa algunas de sus joyas / nos colgábamos como racimos / borrachos / fumados / frío acalorados / fotos limadas en el parque / domingo telón de quitote / fest / ahí hay mucha poestría

/ parece fácil / decir que está en los primeros besos / en la envidia que me da ver a chicos abrazarse nuevo / en la envidia que me doy / pasado de 30 / como un perro en el piso con mi hijo

/ parece fácil / es

fácil la poestría, anda suelta por ahí / nomás unos la sienten / y otros la espantan / yo que sé / yo odio la banana / y otros dicen para mí es la mejor fruta / la prosa explica / ordena / la poestría pinta / flashea / poestría es una página de facebook / que se llama chicas bondi / es tenernos ganas con mi mujer / andando por la calle / tocarnos el culo /

más fácil que buscarla en una mirada NO HAY / poestría hay en los pensamientos que alguien nunca te va a decir

podríamos estar jugando / a distintos juegos / sin embargo hay un punto / de conexión / (ahí está, va por ahí) / donde te conmueva / cualquier pavada que yo pueda decir / una frase / mil / que te cagues la cabeza un rato / queriendo entender qué quise decir / qué importa qué quise? / importa qué querés / qué querés? / detenete / frenate / no me entiendas / llevate / soltate / caminá sin destino / sin piso / sin detrás, sin delante / no esperes que haya nada a rescatarte / sos vos solo / contra las flores que te crezcan / contra el bosque que dejes / crecer en tu jardín / a favor y en contra / deambularte los senderos / perderte entre tus helechos / colgarte de tus lianas / todo partiendo de palabras / que algún inadaptado puede haber dicho / o pensado / o soñado / quién sabe? / imaginate vos / al primer ser que le dio sentido a un sonido / y lo llamó palabra / sin saber que se llamaría palabra / sembró ese sentido / en la costumbre de otros / y mirá lo que tenemos ahora / podés pintar mil años de vida / en una simple poestría /

esquivar carcasas de pollo en la bicisenda / oír / atravesado por la velocidad del viento / deslizarse entre el aire / no bondi no taxi no logo / poco pogo / que la suma de los días / sume algo gordo / significación / acción, reacción, prisión / el peso de los pies / va haciéndote caminar lento / detenerte otra vez / una puta vidriera / un kiosko muerto / pisar mierda / haber escuchado de más una canción / y que te estribille toda la noche / la imperfección escupe perfecta poestría / perfecta imperfección / cómo negarle conmoción al fantasma / que viene y te sacude / sin siquiera estar interesado / en hacerlo? / cómo no rendirse? / y soltarle algo de sangre / propia, caliente / que lo muestre / q lo funda en el infinito / en la perpetuidad del mensaje

/retener contra todo / contra el puto tiempo / un detallito, un instantito / tenerlo entre materia gris / seguro, propio / floreciente / tuyo / mío / con tus colores, con tus filtros / guardar como / y ya nada puede matarlo / la multiplicación no divide / desparrama / derrama / tanta magia es la que tiene / que donde pongas tus comas / donde leas las mías / mínimamente eso / pintará de lo mismo /distinto / millones de universos

un vaho como de aire denso / susurrrrante / alarmante, te grita / girás la cabeza, le grita a otro? / es a vos / te pide, te nombra / te mira con esos ojitos que no ves / te apreta el alma que no sabés / fuerte / apreta que da gusto / va de un lado a otro / cabeza sobre pies / corazón en boca / culo en mano / soltás el estómago / diarrea emocional / si le podés poner algunas palabras / que salpiquen / a los demás de lo mismo / tons ahí está…

La belleza de las palabras (unas contra otras)

Nada hay tan antiguo bajo el sol.
Todo sucede por primera vez, pero de un modo eterno.
El que lee mis palabras está inventándolas.
(Jorge Luis Borges – La Dicha)

…acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa,
convencida como yo de que un encuentro casual
era lo menos casual en nuestras vidas,
y que la gente que se da citas precisas
es la misma que necesita papel rayado para escribirse
o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.
(Julio Cortázar – Rayuela)

Las palabras están ahí, son el lenguaje. Los que hablamos castellano, encima, tenemos la oportunidad de decir las cosas de veinte maneras distintas; sin incluir las metáforas. Quizás el Inglés sea el idioma más popular, sin embargo no tiene tantas variaciones como nuestro castellano. Será que somos más imaginativos? Será que los pueblos que adoptaron el castellano son más coloridos? El fenómeno, creo, sería motivo de estudio a nivel sociológico.

Quizá tenga que ver hasta con el clima. Quién sabe? La cadencia de los pueblos que se comunican a través del castellano es mayor, se mueven más, sufren menos el frío, tienen como una alegría internalizada. Hasta puede decirse que la lengua es más musical. Quizá el hecho de llamar las cosas de múltiples maneras se deba a la necesidad de cantarlas, de incluirlas en la melodía; y si la palabra existente no te sirve por su fonética, pues inventemos otra!

Muchas veces me puse a reflexionar sobre las palabras que usamos por un tiempo y luego desechamos. Fácilmente podemos reconocer etapas de nuestra vida con sólo nombrar algunas palabras que usábamos en cada período de tiempo. Incluso marcar tierras, tribus, pueblos. Nateado fue una de esas palabras. La decíamos a 180 kilómetros de Buenos Aires, y en la Capital ni saben qué quiere decir.

Quiere decir, esa es la cosa; no qué significa, sino lo que queremos decir.

Chabón fue una palabra porteña. Ya no se usa. Marca una parte de mi adolescencia. Macanudo. Mecachendié. Flirtear la usaban mis viejos para decir que chapaban, o que transaban. Hoy transar es otra cosa. Ayer era flirtear. Hace un tiempo tenía dicción por la palabra chaval. Hoy casi está seca en mi boca.

Un  lenguaje como el nuestro es tener un ramo de flores bien coloridas. Por eso lo de florido, calculo. Con el tiempo las palabras que se van secando, se cambian. Tenemos la facilidad de aburrirnos y pasar a otra cosa. Parece que una palabra te queda linda, la usás un buen tiempo, la contagiás. Pero un buen día, se te cae por ahí y la olvidaste. Seguramente habrá otra para reemplazarla. O la inventaremos. Copado.

Nos gusta romper con el lenguaje. Hace a las personas. Hace a los grupos. Los formatea dentro de un lenguaje propio. Harcodea. También se inventan palabras propias en los entornos de cada profesión. Son códigos internos que atraviesan a las empresas pero se mantienen dentro de las actividades. Poray no, che, culiao.

El lenguaje es música. Es la música básica. El sonido de nuestro instrumento más primitivo. El que llevamos incorporado. Y, como la música, se transforma constantemente. Es lo que nos cautiva: el hecho de poder darle forma, de reinventarlo, de crear sobre él nuevos pilares que incluso hasta estén encriptados para algunos.

Creamos un lenguaje propio en nuestro círculo íntimo. Nos llamamos por apodos que a veces se limitan a sonar en la intimidad, como método de conservación. También he sido testigo de apodos que se expandieron al cruzar los límites reservados. Pero qué va!, el lenguaje está para comunicarse, y el que lo necesite usar, y encuentre que la palabra a mano es la palabra justa, bienvenido a usarla.

Lo que no está inventado se puede imaginar y listo. Una vez creado ya existe, y ya es utilizable. Las palabras se ordenan y pueden decir infinidad de cosas. El orden en que las pongamos les dará sentido, connotación, explosión, belleza, dirección. Todo está ahí, a nuestro alcance, a nuestro modelaje comunicacional. El vocabulario se nos brinda solidario, sin restricción, sin esperar nada a cambio, sólo que lo utilicemos más y más, que lo gastemos.

Allá aquellos que pretenden encerrarlo en libros a modo de celdas. Como edificios sin ventanas donde sólo entran o salen las palabras aprobadas. Son edificios pisapapeles, nada más. El resto está ahí en la calle, atravesando las paredes del mundo, golpeando cabezas y permitiéndose ser la forma en que cada idea se exprese. El verdadero lenguaje que no le pertenece a nadie, que va y viene como olas, se reinventa, y, como la naturaleza, es tan bello que se multiplica a sí mismo sin otra necesidad que el ser repetido para identificar lo que sea.

Qué le importa al lenguaje su modo correcto? Muy poco creo. Lo único importante es que de un lado alguien junte sonidos que son letras y los arremangue en palabras, amasándolos en oraciones que otro tenga habilidad de interpretar. Y cuando ya están sueltas, cuando están en el aire, ya son universo, son del otro, del que las encuentre. Y los sentimientos que lleve pegados serán los que el otro entienda, y ya.

Poderoso el lenguaje que hasta puede significar lo mismo, o lo distinto, para uno mismo, o para dos distintos… mínimo.

texto publicado en Revista TRES nro. 1

En qué vuelta se recuesta el perro?

(texto publicado en la revista Arrecifes Sapiens de Julio 2011, en la sección “Lugares Comunes”)

Está comprobado que cada poblado del interior tiene su vuelta del perro. Y que los fines de semana, especialmente por la tardecita, son el momento ideal para salir a la calle a girar como todo el mundo. No hay resaca que la impida. No hay castigo más grande que el prohibirla.

Siempre atraviesa una o varias plazas principales, y suele correr más que nada por las calles y avenidas populosas. Si la vuelta incluye río, mejor; aunque sea invierno. Es el recorrido obligado si querés hacerte conocer en un pueblo. La vidriera de presentación para los forasteros, y el medidor de popularidad de los lugareños. Es la comprobación semanal de que estamos todos bien, y la presentación oficial en sociedad de los nuevos. Es el refresh de los comentarios acerca de Arastasidis o Wanchipersis.

En la vuelta del perro necesitás tener un vehículo, y alguien que te mire sentado en una vereda o caminando. Ambos actores son imprescindibles. También que se conozcan, o que alguno te conozca, o que el amigo del amigo del que te ve te conozca. En definitiva, es importante que alguno de los que te vean pueda hablar de vos. Es un escaparate ambulante, un gigantesco spiedo.

No concibo sábado o domingo sin vuelta del perro esperando a ser recorrida, al menos una vez. Qué haríamos un domingo sin vuelta del perro? Por más fútbol para todos que haya, no hay manera de romper con la tradición. Puede que exista el día de NO vuelta del perro, pero no faltará nunca el nostálgico que estará dando vueltas solo, en una Zanella, para ver qué (H)onda, si poray está ella, si él me mira, si sabrá quién soy…
Nadie puede negarse a la tentación de dar la vuelta a 10 kilómetros por hora. Por más que a muchos nos fastidie. Sabemos y reconocemos que en un momento nos sirvió y no podemos renegar de eso. Es como haberte levantado a una minita bailando cumbia y después hacerte el rockero anti tropical. No hay quien no tenga alguna anécdota dando la vuelta del perro. Es más nuestra que tu vieja.

Sin repetir y sin googlear, me pregunto: Le decimos vuelta del perro porque no se sabe cuándo será la última vuelta? O será porque el perro siempre da las vueltas sobre el mismo lugar? O tendrá que ver con alguna ruta común de paseo de los perros? Dudas que me aparecen como ronchas, mientras me rasco las pulgas.
Acá menciono, para cerrar, algunas cosas a tener en cuenta si sos porteño y de golpe te encontraste metido en una caravana de coches que dan vueltas como calesita y no van a ningún lado, sin apuro, sin lógica:

Formas de dar la vuelta del perro.

  • Básica: girando sobre vos mismo.
  • Básica doble: caminando sobre tus piernas alrededor de dos (2) cuadras como mínimo.
  • Canina Simple: Agarrar un perro y darlo vuelta patas para arriba.
  • Canina Doble: Si corrés riesgo de que el perro te muerda por darlo vueltas a lo Canina Simple, podés ponerle una correa y llevarlo de paseo por las veredas de la vuelta. Está comprobado que garpa muchísimo para llamar la atención de los demás, es como un bonus.
  • Rodante: en bici, patineta, monopatín, etc. Hay que ser osado y tenerla bastante clara para no hacer el ridículo. Suma puntos que hagas piruetas y boludeces como andar sin manos, saltar cordones, etc. Pero ojo!, hay que tener los huevos bien puestos por si sufrís un accidente bochornoso: serás el hazmerreír de muchos por muchos años. Eso sí, nadie se olvidará de vos, ni de la anécdota.
  • Motorizada Simple: En moto, ciclomotor, etc. Cuidate de evitar peinados con gel, por el viento. También hay que tener expreso conocimiento del horóscopo del tiempo para evitar el efecto adverso de piel-de-gallina por mostrar los musculitos.
  • Motorizada Doble: En auto, cuatriciclo, karting, etc. Lo más importante es bajar los vidrios si se tiene polarizado oscuro (importante tener el codo asomando); tocar bocina sin que te vean la cara le quita absoluto sentido a la vuelta. El polarizado suele ser popular entre los tímidos voyeurs que lo utilizan para resguardar su identidad y poder ver a quien les gusta. Si tenés un buen estéreo tenés que ir escuchando la radio de moda a todo volumen.

Detalles infalibles.

  • Cabecear siempre, como saludando a alguien, aunque no exista ese alguien. Hay un mito que dice que cuanto más cabeceás durante la vuelta del perro, más ascienden tus posibilidades de ser concejal, incluso hasta intendente.
  • Tener la sonrisa dibujada, como un campeón.
  • Las gafas son útiles pero no hay que abusar, cada tanto descubrir los ojos. Es cheto apoyártelas sobre el pelo, en la mollera.
  • Si no tenés nada que decir, cada tanto pegale un grito a algún amigo que sea hincha de otro equipo.

Advertencias.

  • Es importante llamar la atención siempre. Pero tiene que ser con mesura para no quedar como un pelotudo que quiere llamar la atención. Ahí está el truco, saber encontrar el equilibrio.
  • Si osás cambiar el trayecto de la vuelta del perro de tu ciudad, debes tener la suficiente popularidad como para salir airoso. De lo contrario corrés riesgo de ser devorado por las fauces del olvido.

En mi Arrecifes, como en todos lados, cambian las tendencias. Que llenamos una cuadra, que vamos a la plaza, a esta avenida o aquella calle. Sin embargo, la vuelta del perro sigue siendo la misma para cada generación. Si eventualmente cambió su trayecto, seguramente al menos en una de las vueltas iremos por esas cuadras que gastábamos de adolescentes. Porque la nostalgia te llama, es un deber sostener TU propia vuelta del perro, la de tus contemporáneos. Las demás eran o fueron luego, pero la propia ES.

ES como el kiosquito en el que parábamos y jugábamos pool. O como la heladería, o el banco de la plaza que nos pertenecía. La postura en que nos sentábamos. La moto que nos llevaba. Cada adolescente del interior lleva tatuada por el resto de su vida la vuelta del perro de su época, y no hay manera de renegar de ella, ni de arrancarla de la memoria. Porque cada esquina, cada baldosa de esa vuelta, tiene una historia, una foto, un grupito habitué, un amor. Porque al llegar, después de mucho tiempo a tu ciudad, amerita una vuelta del perro para el reencuentro. Porque es así: no sabemos cuándo volvemos, ni cuando paramos, así que demos vueltas mientras podamos.

Los dueños del Taja

(texto publicado en la revista Arrecifes Sapiens de Abril 2011 en la sección «Lugares Comunes»)

De su historia sé algo por comentarios. Bien podría ser una muralla hecha para atajar el mar, o como dice la leyenda más firme: una construcción con la intención de retener el agua del río para hacerlo navegable. A lo largo del río Arrecifes, hasta su desembocadura, hay varios murallones como éste, aunque de menor tamaño. Parecen sembrados para convertirlo en una especie de canal de Panamá.

Se cuenta que el río bravo no aceptó que lo manipularan y embistió con crecidas tan grandes que inundaron ciudades; lo que obligó a dinamitar la orgullosa construcción*. Por la calles de Arrecifes todavía hay gente caminando que afirma haber escuchado la explosión que desparramó las tripas del Tajamar a lo ancho de la ribera.

Por mi parte a veces prefiero otras conjeturas más místicas. Me gusta imaginar al mismo Jesús construyéndolo en un arrebato por evocar sus años mozos jugando con ladrillitos, sufriendo la severa mirada de su padre y viendo como éste patea la construcción para que su hijo se dedique a lo que realmente debe hacer como hijo del supremo. Capaz el Señor se echó una soberbia meada y chau paredones.

Como haya sido, cuando sólo quedaron las ruinas parecidas a un gran tramallo abandonado y deshilachado, el pueblo olvidó y el monte lo hizo suyo.

Pero ¿qué decir? Estaba ahí esperando a que lo encontremos, como si fuera un Machu Pichu pampeano, una ciudad del Dorado, el paraíso de los parias. Se supo guardar a la vista de todos, como la foto de esos parientes que nadie quiere pero sin embargo están presentes. ¿Acaso será que el Taja hace quedar mal al río?

Esas rocas mutantes las conocí como el Tajamar, en alguna expedición fuera de los límites impuestos por los hasta ahí me dejan de mis padres.

Agradecí el amor a primera vista. Guarida intocable, inexpugnable. Lugar al que no iban a buscarte, del cual volvías si escuchabas los gritos desde la curva que nos separaba del Náutico. Porque ahí, entre esas piedras, no andaba cualquiera. Andaban los raros, los escondidos, nosotros que nos creíamos aventureros y al final nos hicimos raros. Será por él, a causa de él, gracias a él?

Mi vida y el río siempre fueron de la mano. Desde que caminaba al balneario, las dos cuadras que me parecían kilómetros, hasta hoy. Cuando descubrimos el Tajamar fue encontrar algo nuestro, más íntimo. Fue hallar el lugar en el mundo que sabés te va a estar esperando siempre. Como encontrar la caja de seguridad de mis futuros recuerdos.

Son incontables las veces que me tiré de la Olla. Temprano se impuso ante mí ese desafío y no supe esquivarlo. El frenesí de la caída libre, el agua esperando con su agresiva postura pero con brazos de seda para abrazarte en la gloria. Salir del agua y dar una bocanada de aire. Sentir que la fuerza pugna por quedarse con tu pantalón y sonreírse ante tu ridículo.

El Taja guarda secretos de madrugadas, amaneceres, ocasos, mates volcados y frentes lastimadas. Habla anécdotas de canoas partidas e intrépidos pescadores. Cuenta de saltos mortales a la Olla y piernas raspadas por los arrebatos de la fuerza. Se ufana de besos y abrazos, de polvos inolvidables y discusiones dolorosas, de osadías y adolescencias.

Abrumadores pensamientos nadando aguas torrentosas. Ideas aturdidas por el canto constante de las rocas y el río. Confesiones escupidas al agua, que danza creando esa espuma odiosa. Una solitaria botella de plástico, llevada de un lado a otro como si se fuera un ratón: el instinto felino de la corriente jugueteando con la basura que solemos escupirle.

Le tallé una cara un día, en la piedra rosada y permisiva que anima a la escultura. Tan solo una semana duró la obra y fue arrancada a la profundidad del olvido. El Taja no quiere tener cara, es miles de caras. El Taja es los parias, los putos, los drogones, los introvertidos, los solitarios, los negros, los grasas, los miserables que encuentran en esas piedras el sitio de paz interior. Es un refugio que no interpela.

Imaginé la invasión, cuando lo despellejaron en un intento por descubrir el brillante dentro del carbón. Contemplé el apocalipsis confirmado, con atónita tristeza. Y pensé en todos los que éramos tan habitué del lugar que ya nos sentíamos dueños. Maldije a los cielos, e invoqué nuevas meadas del Omnipresente para que barriera con la pueblada. Pero nada fue tan dramático como los pronósticos. Fueron pocos los que de verdad se le animaron al agua ruda, a entrar en el místico círculo de barrancas y piedras que se forma. Fueron sólo una vuelta del perro extendida, y la foto obligada como si el reflejo del sol en el agua fuera el Aconcagua. Es mucho más que eso, pero mejor no avivar giles.

El Taja es de esos lugares por los que uno desea hacerse cenizas a la muerte, y que te mezclen con él. Es de esos agujeros negros de la vida que te brindan energía. Es el primero que te enseña que se puede ser mejor después de que intentaron destruirte. Lugar que te hace sentir la presencia de aquellos que ya no ves tanto, y sin embargo él los guarda para vos. Te guarda los momentos. Te los susurra al oído. Te refresca la memoria con su murmullo imparable, incansable. Te convence de que no necesitás palabras. Como cuando te cruzás con alguien por la calle, de lejos, y lo mirás, y te mira, y ambos dicen con la mirada que , que nos vemos en el Taja.

 

 

*30 de Junio de 1922 – Fuente: http://tinyurl.com/6b8sh2k