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extraños montescos y otros capuletos

nostalgy

Viste que a veces sucede que uno se levanta y la nostalgia se salió un poquito del cajón donde permanece guardada? Parece que los sueños deciden desviarse un poco en el tiempo y buscar, entre humildes recuerdos que han sabido guardarse casi en el olvido, secuencias o personas que alguna vez fueron nosotros. Así aparecen mezcladas entre imágenes, quizás actuales o quizás jugarretas de un futuro incierto, sencillas pretensiones de nuestro corazón alertándonos que hemos vivido, aunque parezca poco, lo suficiente como para llenar un día, un mes, años, de esa bola nerviosa que pide llanto y risas, pide que miremos a ningún lado porque no hay nada que ver sino mas bien sentir y oler fotos del pasado.
Mirar perdidamente y sonreírse largamente, fumar meditabundos lo que haya a mano, y absorber todas esas cosas que vibran en el aire a nuestro alrededor. El llanto amaga aparecer y sin embargo nos deja con esas raras ganas porque él sabe aparecer, pero sabe hacerlo poco, porque como lo bueno él también se hace extrañar. Parece mentira decir que lo que fue nos hace vivir, respirar profundamente para desempolvar aquello que está escondido sólo para éstas ocasiones.
Se arriman calles, bancos, miradas, música, olores; una ola sorprendente que llena nuestro ser de viejas sedes. Veo mis pies caminar por lugares añejos y mis palabras perderse en inaudibles charlas. Veo la calle y las personas pasar, y me veo desde lejos como si en verdad me tratara de mi yo de antes viéndome en una bola de cristal que cuenta el futuro.
Es tan raro todo que se hace difícil de explicar, y hasta deseo que todos perdamos algo para que aprendamos a extrañarlo y anhelarlo. Me es difícil transmitir algo que me hace tan bien y a la vez también me lastima, porque uno sabe que muchas cosas irrepetibles saludan desde su ayer y sabe que no pueden prometernos más que estos minutos de frágil nostalgia.
Me encanta escribirle a mis fracasos y a mis caminos caminados, a mis glorias ausentes que tanto me han regalado, a mis presentes multiplicados por cada minuto que me dio la vida. Amaría muchas veces, una vez por cada sueño nacido, y aún así la nostalgia seguiría arrollándome haciéndose dueña de lo que le pertenece… pero ofreciéndose cada vez con esa generosidad tan única, tan de ella.
Y ahora me explico porqué hay gente que sabe arrancarle a un piano o alguna guitarra las cosas que a mi me han marcado. Pienso, y a diario me convenzo, que equivocarse estira la existencia, suma un día, un minuto, algo, al pasatiempo que llamamos vida. Siento los errores como cicatrices que llaman latentes, que avisan que algo allí pasó, como aquellas heridas que cada dos por tres lamemos y nos convidan ese agrio pero dichoso sabor de las lágrimas.
Siento tanto en este momento que hago esto de escribir, al menos para mí, para contarme que hoy me sentí vivo. Tan vivo que hasta podría volar si me lo propusiese. Y lo haría por aquellos que están a mi lado hoy, y por aquél que fui (cuando me prometía seguirme fiel a un destino que aún está lejano), y por aquellos que me lloraron, me amaron, aquellos a quienes amé y no han desaparecido de mi corazón, por aquellos que al nacer se dijeron que algún día nos íbamos a encontrar, por las mil millón de imágenes que me abordan y las mil canciones que me estremecen, por los minutos que no recuerdo y las horas que se oxidaron, por las promesas no cumplidas que me hacen renovar el compromiso, y por las pocas que he cumplido… por quienes algunas vez se me unieron en un sincero abrazo. Siento un grito voraz en mi interior que busca romper esta creciente bola nerviosa que crece y crece y crece, y nunca dejará de alimentarse.
Quisiera poder volver a ver tantas noches y a tanta gente, repetir mis pasos a los que llamo felicidad y que afortunadamente me siguen precediendo, esperando expectantes ahí delante, detrás de una esquina, sobre alguna montaña, o simplemente estáticos al pie de alguna silla entre muchas otras ocupadas o quizá solas. Supongo que para eso sirve muchas veces la soledad… para encontrarse con caras y voces perdidas, con sueños y caricias del pasado.
Y acabo de prender una vela para pedirle a este camino que nunca se termine.

Vomité hace unos días un poema:
Porqué me conmueve la nostalgia?
La tristeza de haber amado?
La música que despierta mis recuerdos?
Las imágenes del sol en despedida?
Que alguien grite todo lo que perdió?
Que la soledad me roce y vuelva?
Que las dudas sean tantas y tan poco el tiempo para las respuestas?
Viajar para volver?
Que todo sea tan rápido y nunca se repita?
Contar sobre la tierra que he comido?
El olor, el color, la vista del mundo?
Las luces entre la noche?
Que esta lista sea tan larga que no alcanzarían las palabras?
Porqué? Porqué me conmueve preguntarme tantas cosas?

mmmm

alguien se acuerda de Shaka Zulú?
de golpe me asaltó esa pregunta y no puedo dejarla pasar. Yo era muy pequeño cuando ví esa serie por el Canal 11 en esa época. Y de golpe, recordando estas cosas, me doy cuenta de que han pasado varios años por delante de mis ojos… jaja… tal vez me esté poniendo un poco viejo…
son las seis de la mañana y estoy trabajando, anhelando desesperadamente a mi cómoda y generosa camita… y pienso en todos uds. que deben estar durmiendo, quedándose con los sueños que no tuve en suerte esta noche. alguno se ha levantado ya y está calentando el agua para los mates mientras intenta desmembrar el significado de esa maraña de imágenes y frases que son un revoltijo y que siempre pujan con nosotros porque quieren guardarse en su hogar donde pertenecen (detrás de esa barrera que encontró Freud), y nosotros queremos que nos digan algo que desconocemos, o nos cuenten un poco de nuestro futuro o pasado… o quizás sólo un fragmento de alguna bizarra historia? alguno de uds. está pensando en algo olvidado o en tiempos pasados? y en planes futuros?
seguramente muchos aún duermen mientras estas líneas se suceden por ese arte de magia que siginifica la escritura. perdonen, pero es una chorrera que dificilmente logro parar una vez que se desvoca. es como un caballo loco y desenfrenado que quiero domar pero que sé nunca podré tranquilizar…
miro el título de esto y veo el mmmm que puse, y me pregunto porqué cuatro emes y no tres o cinco… y más abajo leo Shaka Zulú y vuelvo a recordar a los empalados, que fue la imágen más fuerte que vi cuando era pequeño, y sin embargo intenté seguir la serie hasta el final (digo intenté porque no recuerdo si he visto el final). alguien la tiene en DVD? se podrá conseguir? alguien puede explicarme porqué es tan frágil la memoria, y sobre todo la mía? hayyyyy… si Freud no hubiera muerto…
si no hubiera muerto tendría tantos años que no serviría de mucho hablar con él… o quizá sí… quien sabe…
me hubiera gustado conocer al che guevara, sólo por ver su mirada; y a la madre teresa sólo por tomar sus manos. y a mi viejo verlo caminando; y a mis padres cuando se enamoraron…
esta noche no termina, y si termina yo seguiré aquí apretando teclas que no les puedo explicar el sentido que tienen… tanto como no puedo explicar qué sentido tiene el escribirle a lectores que nunca leen, pero que algún día encontrarán este texto y concluirán en que mejor haberme perdido que haberse cruzado conmigo… así de simple y fácil he puesto las cosas, para evitar falsas cuestiones…
si alguien me encontró en algún sueño por favor devuélvame mi parte de la escena así no me quedo tan huérfano de esta noche ya perdida, desaparecida como tantas humildes noches que se hacen las desentendidas y muchas veces no revelan nada…
cuánto quisiera algún día ser más conciente cuando mis ideas vuelan, y atajar algunas de ellas, secuestrarlas, y lloverlas en líneas más interesantes que éstas…
sé feliz me dijo un amigo un día y esa sentencia me ha seguido hasta hoy día… aunque hay veces que me olvido de si alguien me ha dicho algo y pierdo el respeto por cualquier condena… y me hundo desesperado en diarreas de dolor…
pero tarde o temprano la resaca se apaga…
nos vemos en la vida! sean felices!

12 de Septiembre de 2006 06:18 am

Des Gano

Duele ponerse a pensar en las miserias de la vida, pero hay momentos en que sencillamente uno está desanimado y cansado; y es cuando brotan desde dentro las peores cosas. Aquellas que se mantienen guardadas cuando la vida fluye normal y sin contratiempos, o al menos los mínimos indispensables.
Hoy guardo horas en un bolsillo que no parece hincharse y trato de comprender cuál es mi meta. Busco entre mis ideas alguna que sea sinceramente potable y me deje producir este tiempo para acortarlo y no padecerlo tanto, pero todas me conducen a este desgano insoportable que estira cualquier destino hacia otro final lejano.
Cierto es que amo el camino, y abrazo siempre aquellas posibilidades que se prenden como luces en la oscuridad y me abren nuevas expectativas; pero es tan cierto como que me desmaya las ganas el caminar desorientado. Será por esa terrible necesidad de siempre saber a dónde apuntan los destinos o las causas, esa tremenda y desconsiderada jugarreta de la mente que pide al menos un indicio de la próxima posta. Cómo me siento de caído cuando me carcome la incertidumbre!!!
Pero creo que todo tendrá efecto algún día, y todo por horrible que sea terminará por enseñarme un poco de lo todo.
Quiero escribir historias y para ello necesito beberlas, transitar por senderos in imaginados, y revolcarme en charcos sucios de híbridas horas interminables. Quiero ayudar y para ello debo necesitar ayuda, aprender a pedirla, saber entenderla, entender cuando estoy frente a ella. Quiero misericordia pero sé que sería débil condenarme a ella; y no se trata de orgullo, más bien se trata de esfuerzo. De a poco voy aprendiendo que sin esfuerzo o sin voluntad, los senderos pueden ser cortos pero estrechos y sin desvíos, estériles y sin sentido; y nada tiene menos sentido que sentarse a recorrer con la vista la mínima recta que hemos recorrido.