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primeros segundos

Confesarte q tengo miedo
no debería dármelo…
debería explicarte que por eso,
me tomo estos segundos para buscar què oir…

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Cuánto más puedo ver de este mundo y…
y…
despertar creyendo que todo ha terminado…
que se trata del ultimo día [?]
lo pensanste alguna vez?

A veces es mejor no tratar
pues es, digamos, tan inmortal
morir mientras se està viviendo…
Gana siempre, gana siempre

No extrañás?
Qué puedo decir a eso?
Qué podés decir a eso?
Sabés que sería mentira, pero,
sólo de verdad lo sería si, si , si
si se tratara de un umbral con oportunidades
(aunque sólo eso fueran: oportunidades)

A qué mas darle miedo? Tenerle?
Mas que esa desaparición
sin señales, sin mensajes…
líneas mudas que ni suspiran
ni un aliento ínfimo…
Un ausente vacío e infinito
asegurándote que también tu vida se ha perdido un poco.
Porque morir se muere
un poquito con cada uno que nos va abandonando.

Qué es mi fe sino la fe
de creer que al otro lado podré al menos pensarte
y buscarte, y añorarte?
Qué es mi fe sino creer
que podré? algo…

No me importan ni tus dioses ni los mìos…
Ni cuánto puedan castigarme éstas blasfemias…
Sólo me moviliza esta enorme bruta ola multiplicadora
que desde adentro me pide dejar túmulos,
dejar mojones, dejar marcas indelebles,
que te digan, te aseguren,
que fui…
(aunque tu sola existencia ya lo explique…)

Qué dios puede explicar eso?
Hace falta ponerle nombre?
Pues cuánto importa hoy si mañana podré
discutírselo cara a cara?
O acaso, acaso, acaso
los que lastiman sus uñas con el camino
arándolo
no son aquellos que se niegan a quedarse parados
donde les han dicho que el sol
saldrá todos los días? ! ? !… [?]

Cuánto vale ese dolor
si te lo cambiaran por su absoluta ausencia?
No quiero, y es lo que màs miedo,
perderte…
Y por eso, cada que camino
me adelanto
para caer primero
y poder ser
el que quede esperando…

Posted in poestrìas.


cosas que pasan todos los días

Le mandé un mail dos días después de conseguirlo. Le conté que hacía algo de un mes la había visto reunida en mi piso y la había reconocido. Que busqué su nombre en los folletitos que nos daban cada fin de año en la primaria, pues no lo recordaba. Como ella no estaba nominada, hice un esfuerzo mental y recordé que quizá se había ido de la escuela antes de terminar el año, porque creo que era de Córdoba y su familia se mudaba mucho siguiendo al padre que no me acuerdo en qué empresa trabajaba.

Así que investigué un poco y conseguí un par de teléfonos y mails. Pregunté a varios hasta que alguien recordó su nombre. Le conté que estaba sorprendido porque, por aquella época, yo había estado muy enamorado de amor de primaria de ella. O sea, gustaba de ella, y sin embargo hoy no recordaba su nombre, muy loco. En fin, cuestión que una maestra se acordaba, o lo tenía en algún cuaderno de aquella época, y me lo pasó en medio de chistes que le cabían más al yo de 9 años que al de 30 largos que soy ahora. Pero bue, tenía lo que quería.

Cuando la vi sentada en mi oficina alguna alarma interna se me activó, pero asumí que se trataba de las habituales, esas que nos despierta la curiosidad cuando vemos una mujer nueva dando vueltas, nada de otro mundo. De hecho, me había parecido bonita, pero no súper llamativa. Me quedó dando vueltas hasta que asocié su imagen con la de la niña que alguna vez me había quitado el sueño. Por eso me determiné a contactarla. Igual no le dije todo esto.

Le dije que una vez hecho de su nombre, la busqué en el directorio de la empresa y, bingo!, estaba su nombre. Lo que confirmaba mis sospechas acerca de su identidad. Para revalidar la cuestión, comprobé en Facebook que su foto de perfil matcheaba (si, usé este término ñoño, perdón), y, aunque no podía ver más fotos, en la información sí refería a mi empresa como lugar de trabajo.

Así que aquí estaba, contactándola, para saludarla, y contarle cómo un encuentro casual despertó el recuerdo.

Qué loco no?

No le conté que estoy soltero desde hace 10 meses, porque me pareció mucho para un primer correo. Preferí dejarlo para cuando charláramos más fluido, o quizá mediando un café o un buen vino por qué no?

Le mandé primero el correo, y me quedé esperando. Para no mostrar ansiedad, dejé pasar unas horas antes de enviarle la invitación para ser amigos en Facebook.

Me contestó al otro día. Ya que me contestara era un buen inicio, y qué decir a que fuera sólo un día después. Me pavoneé en mi pequeña victoria y descansé el pequeño tormento ansioso en la lectura del mail:

“Hola Claudio, ay mirá que casualidad!
sí me acuerdo de vos. Qué lindo recuerdo.
Bueno
abrazo. Besos.”

Nunca me aceptó en Facebook.

Posted in cuentícula.


de asientos vacíos, pijas cortas, y time for fuckyou

[El asiento vacío]

Estadio Único de La Plata. Previa del recital de Pearl Jam, Noviembre de 2011. X tocaba con rabia su punk viejuno. Estábamos apostados en nuestra primera fila de plateas. A mi lado un solitario asiento vacío.

Faltaba todavía un rato para PJ, cuando apareció un pibito de unos veinte años nuevitos y se sentó.

Saludó canchero, cómo andan?.

Bien, todo bien, le respondimos, ya sabiendo que no íbamos a querer un nuevo amigo de recital. Son esos bloqueos instantáneos e inevitables, que no podemos manejar. Tal vez se deba a una reacción química.

El pibe se estiró en su banco y preguntó, che, acá se podrá fumar porro?.

Sí, calculo que sí, fijate, pero poray esperá hasta que

se apaguen las luces, tenés un reflector que te apunta a la cara, le respondí ya enturbiándome en el ánimo.

Teníamos delante cinco monos de seguridad monitoreando la valla que daba a la fosa, y un jefe de ellos vestido de negro, el único con el rótulo STAFF en el pecho, y el que tenía más ánimo de pija corta. Agregué al comentario, no creo que éstos sean unos caretas, peeeero fijate.

Él asomó del bolsillo un porro que parecía un misil, como para mostrarlo, y lo acunó en la mano, qué me van a decir? Aquél barbita me va a venir a decir algo, eh?.

No sé porqué, pero ciertas personas parecen determinadas a que les peguen un cachetazo.

Le devolvimos un poco de frío, no estábamos de ánimo coparticipativo, así que se dio vuelta y empezó a darles charla a unos chilenos. Un rato y volvió a la carga contra nosotros: che, tengo ganas de fumarme el porro, les parece si le pregunto a los de seguridad?.

Preguntale, yo que sé.

Acto seguido se acercó al mono de seguridad más cercano y lo charló para preguntarle. Vimos como el mono decía que sí, dudoso con la cabeza, como que poray no, pero sí, con carpa sí, ponele, porque ellos tienen que hacerse los boludos. En fin, el mono después le garronea un jugate con una coca, y el pibe le estira un trago del vaso que venía gastando. Fin de la charla.

[pija corta]

El chico se sentó y de una madrugó el porro, que parecía el garrote de Pedro Picapiedras. Ahora que lo pienso, a menos que seas una bestia como un amigo que tengo, es un tanto contraproducente armarte un porro de semejante tamaño. Primero, porque llama demasiado la atención (a menos que QUIERAS que eso suceda), y segundo, porque si tenés que descartar, lo perdés TODO bajo una bota. Lo mejor sería distribuirlo en dos o tres porritos más finos, más prácticos. No sé, para pensarlo.

El chavalito pita el garrote y lo sostiene como si fuera el Che Guevara. Sinceramente me hinché las pelotas, más de lo que venía hinchándome; calculo que porque mi generación vive con esa actitud de perro acostumbrado a los palos. Siempre nos estamos cuidando de la ley, del forreo de la autoridad, acaso por herencia de los años negros en que nacimos. Nuestros padres o son sobrevivientes de una época en que no podías hablar con más de dos personas y no podías opinar distinto, o son desaparecidos de la misma época; y a sus hijos nos cayó esa educación del cuidado, del no hagas esto o lo otro porque no está permitido. El queda mal era el lema de la sociedad, mucho más que ahora.

Quieren una seca chicos?, nos ofreció.

No, gracias, dentro de un rato.

Se dio vuelta y les ofreció a los chilenos, contestaron un no medio huidizo. Casi como si fuera Badger vendiendo meta en un banco de plaza, se acercó a unos pibes que estaban sentados delante de él y también les ofreció yerba. Después de la ronda de No’s, se sentó pancho con aire de misión cumplida. La misión: o bien mostrarle a todos que era un fumón piola, o bien tener claro que ninguno a su alrededor era fumón (ponele, si lo miramos más como un policía encubierto).

Una pitada más y de pronto tuvo encima al Black-dog raquítico, el jefe pija corta con la remera de Staff de T4F (time for fuckyou), diciéndole, vení para acá!.

Ehh, pará, lo apago, balbuceó el pibe.

No, vení conmigo ahora.

Pará, pará.

NO, venís YA conmigo, lo siguió prepoteando hasta que se lo llevó escaleras arriba.

El seguridad que le había dado el ok al chico se hacía el gran desentendido. Nosotros quedamos paralizados, no sé bien si fue por cobardía o porque en definitiva nos aliviaba que se lo llevaran. Otro por ahí dijo, ahora le sacan 50 pesos y lo sueltan. Probablemente tenía razón, porque el mismo gil pija corta no se hizo el héroe con nadie más que haya prendido un porro esa noche.

Pearl Jam empezó y el asiento estaba vacío de nuevo. El chico nunca volvió. Release me emocionó por completo, sin embargo no podía sacarme de la cabeza la secuencia del pibito. Me sentí culpable de no haber saltado por él, de no haber tenido agallas para pararle la pelota al forrito de time for fuckyou. Nunca fui muy hostil, pero siempre me molestaron las injusticias. Bien cierto era que el pibito me incomodaba, no porque fumara faso, está claro, pero sí por su ánimo. Pero hay que vivir y dejar morir, no? En cambio, viene un pelotudo con algo de autoridad y se hace el Chuck Norris con un guachito; y eso también me molesta.

Al rato cayeron unas pibas y una de ellas dijo excitada: butaca 10, esta es la mía, pi pi pi piiiiiiiiiiiii. Ahí me di cuenta que el flaquito no solo había prendido un misil ilegal para que todo el estadio lo viera, sino que además estaba sentado en un asiento que no le pertenecía. O sea, si no había vuelto era porque le sacaron 50 pesos y lo mandaron a donde le correspondía; quise creer. Se encontraron un paquete de yerba, un cabeza de termo y PIM! mate. Punto final.

[time for fuckyou]

A propósito de esta anécdota flojona y cobarde, me quedé con algunas ideas:

Se me ocurren necesarios estos chicos despojados de conciencia, que caminan la calle con un cartel luminoso que invita a que los verdugueen. Su bien a la sociedad es precisamente esa actitud, pues ellos no tienen los miedos que arrastramos nosotros los más grandes. Ellos no deben respeto ni tienen que quedar bien (aunque a veces su campaña hace pensar que eso es lo que buscan: encajar). Ellos no saben que está TAN mal lo que quieren hacer, porque adolecen en una época distinta, y por más que venga un gil a plantarles bota, para ellos la onda seguirá siendo así. Estos pibes nos molestan, pero porque también nosotros entendemos la historia desde otro ángulo, y el mundo se ha movido. Pueden seguir molestándonos, pero así y todo tenemos que cuidar que la cosa no retroceda, que el pulso de la sociedad sepa leerse y aprendamos de nosotros mismos y de los que vienen. Éstos chicos son necesarios para mostrarnos que debemos terminar con estas giladas de soportar el arrebato desde atrás en la historia.

No está bueno ir a un recital o donde sea, y que estúpidos que se creen autoridad policial te arruinen el momento porque consumís algo que ellos no te vendieron. Porque así como cuando fumás un porro, en la puerta te sacan galletitas, agua, o cualquier gilada que te venderán del otro lado a precio más caro (cosas que no son ilegales!). No están buenas esas reglas de juego que nunca son punto, siempre banca.

Vivimos una ley seca de marihuana para contribuir al negocio mafioso de los narcotraficantes. Sólo por eso hoy no está despenalizado el consumo. Lo demás son debates morales que pueden seguir en la mesa de cualquier casa donde los padres se enteren que un chico fuma marihuana. También será otra cosa a discutir cuando en un evento te la quieran vender ellos y solamente ellos (los organizadores digo).

Este suceso es uno de tantos que ocurren siempre. No sólo relacionado al consumo de drogas o cosas legales, sino a la actitud de forreo de las empresas de espectáculos. Abundan en los recitales y eventos masivos de otra índole las anécdotas de sonido de mierda; de shows apretados como matadero y con calor sofocante; de ubicaciones sin visual del escenario, que es precisamente lo que pagaste por ver; el novedoso campo VIP; la relación mayor-precio/menor-calidad.

Está bien la idea de no comprar una entrada si no te gustan las condiciones. Hecho. Pero la verdad es que ESAS condiciones no están ni en letra chica de la entrada, o sea que el espectáculo que pagás debería cuanto menos ser disfrutado, si eso falla entonces te están estafando. Nos dejamos estafar por estar en un recital épico como lo fue el de Pearl Jam, pero no está bueno que mucha de la gente que estaba allí no haya podido disfrutar bien del show. Es como si te cobraran un pasaje y te hicieran bajar del micro cuando se les canta.

PD: así empezó uno de los recitales de esta década que apenas comienza:

Posted in cuentícula, pestes mentales.


Los que ni SI, ni NO

El CRA, no es un Sindicato, es un Club sin sede, sin barrio, sin cuota de socio. Bienvenidos al mundo del Club de los Recitaleros de Afuera.

Hace unos meses fuimos al show de Green Day, pero no entramos. En cambio de eso conocimos a una tribu urbana muy particular que no se distingue por su estética sino más bien por su actitud: Los Recitaleros de Afuera van a casi todos los shows musicales que haya, pero no entran.

Se instalan cuando van llegando: los primeros tantean la zona, la caminan a modo de inspección. Tiran, en el mientras, una especie de mantra agradeciendo a las bandas soporte por existir, por su compromiso, porque gracias a ellas su trabajo no se ve solapado con el show. Aunque a veces nos pasó que la banda soporte nos gustaba mucho y entonces estábamos en problemas, pero son las reglas de juego… , confiesa Martín, que lleva tanto tiempo haciendo esto que su nombre se mezcla en las anécdotas de fundación; aunque ciertamente no fue de los primeros. Y agrega, además,  recitamos el mantra para grabar el nombre de las bandas… para escucharlas. Se lo merecen después de todo ¿no?

Gonzalo goza de un título fundacional, y a veces lo hace valer llegando sobre la hora, cuando otros miembros del grupo ya se encargaron de todo. Sobre todo de la selección del lugar, que es lo más importante…, me confesaría más tarde Gona, mientras ya estábamos disfrutando de esta manera tan particular del show.

Martín sigue en la búsqueda. Se oye de a ráfagas la música de Masacre. Cuando hay viento se pone más difícil todavía… pero es un lindo desafío… ¿viste?, o sea, al hecho de encontrar el lugar donde llegue bien el tubo. Loli me explicaría más tarde que llaman tubo al chorro de música completo: tenemos que buscarle que el viento no te lo flamee de acá para allá, tendés?

Me conduce hacia un terraplén, nos alejamos un tanto del bullicio de los seguridad que todo el tiempo gritan “entradas en la mano” “con la entradita en la mano”. Martin me mira y sacude la cabeza. Los odio a veces, pero bue, están laburando, ser garca es su laburo… capáz a ellos les gusta luis miguel o la cumbia y tienen que bancarse todo este jabón… andá a saber.

Subimos la explanada y vemos en el horizonte cómo asoman las luces del escenario. Cuando me doy cuenta, a nuestro alrededor hay dos chicos más. Martín me los presenta: Loli, con una cresta muy prolija y pinchuda, y Tony que se prende un porro al toque de darme un beso con abrazo. Por acá parece que se oye mejor, por lo menos se empieza a escuchar más nítida la voz.

¿Viste?, me dice Martin, No necesariamente tenés que estar más cerca para oír mejor. Es encontrar el lugar… Agarra el faso que le pasa Tony, y continúa, también está ésta movida eh… el lugar tiene que ser maconia smoking friendly, si no la música no te llega… es parte del ritual si querés. Me ve en la cara la expresión, y sabe qué estoy pensando. Se apresura a explicar. Nooo mágico, no confundas… fumar no es obligación entre nosotros… pero sí conseguir un lugar donde se pueda hacerlo.

Quedan en el aire las últimas exhalaciones de humo blanco cuando se nos suma Mooli, una chica hermosísima con un hachazo en el flequillo. Me sorprendo de su belleza y del extraño grupo que estamos formando todos tan distintos. La chica llega, saluda, y en la misma ráfaga le explica a Martin. Mat, ta bueno por allá pero el viento mueve mucho, este me parece el mejor… Lila me mandó mensaje que por allá es una mierda. Toma aire, y ya varios bajan las mochilas y se sientan tipo indio.

¿Es casualidad o se buscan apodos cortos a propósito? Mat: Empezó de casualidad, pero con el tiempo nos dimos cuenta que cuando colgamos es más breve de llamarse por apodos cortos. Si no, colgás trayendo el nombre y olvidás la idea.Me quedé pensando. Claramente aún no comprendía bien lo de “la idea” si lo que aquí los reunía era venir a disfrutar un show de música.

Alguien sacó mate, otro destapó cerveza. Había facturas del viernes de varias oficinas, y alguien mencionó un Tupper con empanadas para el bajón. La hora fue pasando y el grupo creciendo animosamente.

Aparte de Gona, al grupo se agregaron dos fundadores más: Cecé y Migo. Lamenté que todos ellos llegaran tan sobre la hora. Sentí que la nota se me esfumaba entre los acordes de BJ arrancando el show. Casi lo odié por su puntualidad para empezar a tocar. Mat me notó tenso por ello, y me estiró un nuevo faso. Tranquilo man, esto no es lo que esperás.

¿Qué esperaba yo? No sé, imaginaba algo así como un grupo de buenos amigos que no entran a un recital y se juntan a escucharlo desde afuera, todos tirados en el pasto cada uno en su mundo y disfrutando de la música. Eso le dije a Mat y él se rió. En esencia es así, pero no tan así. Cecé intervino: Mirá, acá la onda es un poco otra.

Se escuchaba a BJ arengar a la gente. Me vibró el pecho de oír al público estallar en alaridos. Nunca me había pasado que un show me agarrara fuera del estadio. Bombas de estruendo. ¿Sabías que el Gobierno de la Ciudad les prohibió los fuegos artificiales? ¿Un bajón sabés? Se verían lindos desde acá ¿no? Me dice Migo. La onda acá es aliviarse del público espeso, y de la estupidez de tener que concentrarse en el show que estás viendo porque lo pagaste… o sea, nosotros nos juntamos y le ponemos música de fondo… le ponemos por caso a Green Day tocando ahí mientras nosotros estamos acá, en la nuestra. Sigue Cecé, tras el comentario de Migo.

Veo que no le prestan mucha atención al show igual, Opiné.

Claro, bah, en realidad algunos sí, fijate el Ñopa si no, que está tirado ahí desde hace una hora… otros preferimos que actúe de música funcional a nuestro encuentro… en general nos vemos sólo en estos eventos … nos comunicamos, por supuesto, por efe be o mail común, para ponernos de acuerdo… pero acá es donde nos vemos las caras…

¿Siempre son los mismos?

Noooo, el grupo va mutando … siempre pasa que se nos suman algunos que quedaron afuera porque no pegaron reventa barata o la guardia estaba ortiva, y se copan con la idea y poray siguen… acá somos bastante comunitarios, está todo bien siempre…

¿Y qué hacen?

Esto hacemos: nos colgamos a charlar y que salga lo que salga, lo que pinte… algunos se van a caminar por la plaza o a dar vueltas, otros hablamos de mil cosas, hasta escribimos o nos ponemos a filmarnos para después colgarlo –en la redes–, y seguirla mamando… eso sí, no pelamos guitarras ni otra cosa musical porque esto no es fogón, la idea siempre es que se escuche el show de fondo… sino es como ir a Plaza Francia, y esa no es la idea…

¿No extrañan estar adentro?

Si, a veces sí, yo que sé… si el reci te llama mucho, intentás entrar o te comprás la entrada antes y chau…  porque hagamos esta movida no quiere decir que no disfrutemos de un recital al palo…

Esto surgió como alternativa, porque cuando éramos pendejos y nos juntábamos en la plaza ni se nos pasaba por la cabeza que Los Rolling Stones estuvieran tocando ahí a la vuelta y vos piolón con un vinito… siempre soñábamos con los recitales a kilómetros de distancia… y hoy, que poray  estamos más cerca pero se nos complica pagar una entrada, le vemos la mejor a disfrutarlo de este modo… Gona lo dice todo con ese acento inconfundible del interior, que explica porqué habla de kilómetros de distancia. Y agrega. Esto se volvió como una práctica de culto viste… mirá, si hasta salimos en los diarios…

Así nos pasamos las tres horas de show entre charlas, intermitentes en stops para escuchar algún tema en especial. Ya caminando de vuelta, adelantados al malón de gente que ya empieza a salir, les tiro las últimas preguntas que se me atoran en la garganta.

¿Y acá, con las bandas locales, hacen lo mismo? ¿O sólo con los recitales de afuera?

Mmm, a veces sí y otras no… la realidad es que las entradas locales son mucho más económicas que las de afuera, y se nos hace más fácil. Explica Gona. Y Cecé agrega: aunque si pinta lo vemos de afuera igual… depende, porque la mayoría de los de acá no toca en estadios sino en lugares cerrados, y de afuera no se escucha una goma…

Y cuando son en el interior, ¿se mueven hasta allá? Por ejemplo el Indio decide no tocar acá cerca y lo hace en Tandil o Salta.

Ahhh, a ese vamos de una, carpa al hombro y listo… pero ese reci es especial, es como la oda a nuestro culto porque el Indio toca en un campo abierto… ahí vamos y pagamos la entrada, y nos tiramos en el césped a disfrutar, y al que le pinta se mete al pogo y vuelve, como sea… de cualquier modo entramos a ver al Indio, porque es distinto… el Indio es el Indio, él es el culto, el culto de cultos… no hay con qué darle. Remata Gona, con un ánimo claramente ricotero. Y Migo dice sus únicas palabras, discrepando un poco: igual, nunca falta el que se queda de lejos, haciendo el fueguito para el asado… porque a alguno no le cabe la música del Indio, pero sí la onda…

Sigo con ellos, mientras algunos se van separando del grupo corriendo a colgarse de algún bondi. Otros prefieren caminar un poco y prolongar el encuentro. Algunos discuten del show, de recitales pasados y de los que vendrán. Discrepan, no sólo en opiniones, sino también en aspectos; pero la pasan bien, porque les cabe la onda.

Posted in cuentícula.


[sin un estandarte]


[ vos ]

Te veo más linda, te lo tengo que decir, lo necesito…
Hay cosas que decís que me seducen…
Hay cosas que callas y me da miedo no las mastiques
(al menos para que te den ese mal sabor que a mí… )

Confieso que empezó como odio-amor,
pero andar a caballo sin montura
despertó en mí dolores que otros no sienten….

Te cuento que saqué cuentas…
No soy generación de la pizza con yampán,
jamás empaté uno a uno, siempre fui perdiendo…
Pero desde que te conozco algo se fue ablandando,
capáz entra luz por bajo la puerta,
hasta siento aire fresco…

Y entonces?
Me pregunté dónde está lo negro?
Mmmm, ya sé que si escarbo algo encuentro,
pero antes, con levantarme sabía
que mi mes costaba más días
de los que podía pagar…

Y sí, vos, que hoy estás más linda,
a veces si caminando te pienso,
es como que tuviera una piedrita en el zapato…
Será que mi cabeza está entrenada de otra manera,
que me aparto de esa raza que nació tatuada…
Pero digo, tampoco nací prolijo,
y fumo porro, soy gay, soy jipi, soy negro,
soy católico apocalíptico, y político también,
soy todo lo que somos y lo que no queremos ser…
Por eso festejo que tu nombre corone esa frase,
que sólo pide honestidad intelectual
y pensar en plan de un mismo pueblo…

La historia la hacemos entre todos,
y a veces quien está a cargo
no tuvo tiempo de lavarse las manos…
No importa, lo banco también…
que si el asado lo estamos haciendo sin parrilla
no podemos escupirlo después de la panzada…
O acaso las manos sucias
no merecen el aplauso?

[ media ]

Igual y todo camino por el medio…
Sintiendo rasguños a cada brazo,
preguntándome, porqué no una caricia?
Algunas son manos húmedas de saliva lobuna,
otras son manos rudas de sicarios…
Hay tanto en esas viñas que por momentos estoy ciego…
Hoy te digo,
también yo debería soltar un poco mis dedos…
Y te confieso: no soy un sabido,
pero me indigna el manoseo, la manito en la espalda,
ese gestito cómplice entre quienes se comparan del mismo palo…

Somos todos orgullosos en la sangre…
Nos vuelve fanáticos nefastos e inconscientes…
Tan cuidadosos de nuestro culo
que preferimos a los que mienten por encargo…
Se notan bajo el escritorio de ojotas y bermudas,
pero nos gusta el boludeo de la corbata seria,
nos gusta que nos digan que somos lindos
y peguen modelitos en nuestros espejos…
Nos regodeamos como cerdos,
cuando nos muestran que la mierda la cagan del otro lado,
aunque nos caiga en la cabeza y haya que comerla,
si la culpa es de otro, tragamos
y sonreímos porque la razón es nuestra…
Es más fácil levantar las cejas y el mentón
señalando al culpable sin despertarlo
“no vaya a ser cosa”…
Y enroscarnos cual víboras en nuestro sillón…

Me pregunto cuán medio
es este lugar en el que creo estar… ?

[ clase ]

No creamos que siempre somos dueños
de decidir cuándo dar limosnas…
La tierra es de por igual,
y nadie nos puso un fierro para reclamarla
como algunos piden
contra quienes la necesitan…
Porque quieren meterlos bajo la alfombra,
quieren olvidarlos, desaparecerlos…
Como cuando festejaban que el chico revoltoso de la esquina,
que hablaba de más,
por fin un día se hizo humo.

No festejo ninguna muerte, ninguna es justa.
A veces pienso que muchos miran para otro lado
porque otros están dispuestos a ejecutar sus deseos,
y luego festejan con vasos de plástico,
y se abrazan a la cobardía
de echarle la culpa siempre al que viene de frente.

[ él ]

Entre vos y él marcaron un cambio,
y está bueno patear una piedra y que alguien salte a discutirte…
está bueno que se hable, que se tomen posiciones…

Fui a la plaza ese día
y me tembló el cuero buen tiempo…
Pero eso no me hace fan, esto no es facebook…
No comí chori, fue el viento que me llevó…
Y sé que les asusta que un muerto todavía agite,
tenga o no el culo tan sucio como ellos…
(ojalá otros fantasmas también tuvieran ese efecto)

Mi gusto me dice que no hay que fanatizarse…
El fanático idealiza,
y llega a un punto en que para defender
argumentos que no entiende
repite la voz de otro…
Entonces los opuestos se encuentran
ahí donde sólo nos salva que pasen letra…
Robots sin pensamiento,
transmisores, parlantes…
Esa posición que irrita del otro…
Esa posición que queda más cómoda,
porque nos ahorra pensar,
nos pone a resguardo
de sufrir un traspié,
y que alguien nos gane
una batalla en twitter…

Porque antes que dar la razón
está el orgullo…
que nos viene cogiendo
desde que discutimos si huevo o gallina.

[ acción ]

No se trata ya de ver
quién tira piedras más grandes o más pesadas…
Es hora de empezar a sacarlas,
arrancando por las que sean, las que se puedan…

No hay mucho trigo limpio,
sin embargo el pan se sigue haciendo
y lo comemos igual…
La historia sería
ir limpiando ese trigo,
mejorar de a poco las cosechas,
empezar por la siembra…



CFK: No hace falta que pensemos igual los argentinos, que tengamos un pensamiento idéntico, sino honestidad intelectual a la hora de discutir y defender siempre los intereses de la Nación y el pueblo.

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