momentos

by quito on febrero 13, 2014

en esa te fallo siempre
mi síndrome de impuntual
boicotea los cumpleaños
y vos me decís siempre que debería prestar atención
cosa que me falta, que no vino en el paquete
un error de cálculo en la fórmula
que utilizaron para hacerme

pero lo que quiero es hablar de vos
o hablarte a vos
por más que siempre lo haga
sos como las buenas historias
que te atraviesan sin que lo notes
y al tomarles distancia podés sentirlas
encontrarles la vuelta
decirles cosas que de frente no podrías
extrañarlas

y el amor se nos convirtió en eso ¿no?
en eso donde las cosas se dicen
cuando hay explosión de sentimientos
y cuando el río anda manso, callamos a remo
juntos, la mar de las veces
pero acaso en callar no reside que se amontonen las ramas
y el agua deje de correr?
no sé, esa teoría está mil veces dicha
sostenida en alto
lo que se calla, come por dentro

igual, no quiero que estas palabras
suenen tristes,
pero sí decirte cosas que no digo siempre
porque ya te dije: a veces no decimos
a veces la suma de años nos da licencia
para pretender que el otro sepa
que el otro preste atención
y vuelta a eso genético
que explica dos cosas:
no lo hago por desinteresado
no lo hago por que no te amo

y no sé si te pasa a vos
pero me caen momentos, en que extraño
esos días ajenos, de otro yo
en que el pelo me crecía para adentro
de la electricidad que sentía al verte
de la necesidad de una mirada
esos días que sabemos perdidos
porque ya pasamos por eso
y perder toda esta memoria
sería un desperdicio

¿y entonces? entonces eso
que se me vienen esos días y me rompen la cabeza
y te extraño teniéndote
porque ahora funcionamos en otra maquinaria
antes éramos dos ruedas
que querían ser una bicicleta
nada más que eso, livianos
y ahora somos engranajes, quizá motores
de algo más grande, engorroso
que demanda tanto y relega
esa liviandad a extrañarla
a tenerla bajo la almohada por si acaso

¿eso será el amor?
¿el amor para toda la vida?
no sé
pero sé que ahora tengo otros momentos
en que te veo y sos maravillosamente hermosa
que una mirada es como chispa
que saberte atravesada por algo oculto
te sigue haciendo misteriosa
que todavía no puedo entender
si estás enojada o es solo tu viejo impulso

sé que ahora mi sueño no es estar con vos
eso ya es parte de mi tierra
pero ahora mis sueños están en vos
y no es falso como decir “me completás”
no
si somos figuritas de distintos álbumes
¿pero qué mejor?
no necesito que llenes todos mis huecos
capaz necesito que seas quien abra los nuevos
y entre los dos volemos
que nos ayudemos a sentir las etapas
como lo que son: algo nuevo

porque si querés, si el mundo quiere
si la vida, la filosofía, quién quiera, hasta un dios ponele
el amor, no es sólo esa primera parte
no es desearse cuando todo lo que te desborda
se lo querés dar al otro
no es nomás romeo y julieta
es darse la mano, y caminar cada camino
soltarse de vez en cuando
saberse al lado, o por ahí dando vueltas
enojarnos con el otro
odiarnos de tanto que nos necesitamos
empujarnos porque estamos atados
y aceptarnos el codo en las costillas
y reírnos de tanto que nos amamos

porque tan solo una sonrisa
esa bolsita que escribí tantas veces
que hace que los ojos te sonrían solos, sin pedir más cara
y tu pelo, tu abrazo, tu boca
tus pechos y tu cola
y empiezo a ponerme borrachín
como cuando estoy así, loquito
y me olvido que estoy escribiendo un poema
que te estoy diciendo algo
me olvido si alguien me está leyendo o mirando
y sólo te quiero abrazar, y que me digas
que me pongo así cuando estoy pasado
y sí, será que el amor nos permite estas treguas
esas manos bajo la mesa
esas ganas de todo a la distancia y también cerca
el fuego que arranca sin necesidad de piedras
borracho me pone una caricia tuya
loquito que me acomodes la cadera

a veces te veo entre la gente
y es como si te soñara
la primera vez que te estuve soñando
como si no te conociera
y te digo: me arrebato

vos siempre ahí
y siempre no
¿qué importa?
todo lo que hasta ahora vino siendo
no tiene desperdicio
y dejarlo por sentado tampoco
entonces también me olvido
de que alrededor hay mundo
y me suelto
a esa capacidad tuya, poray nuestra juntos
de explotar el universo
y enroscarnos de vuelta en esas miradas
en ese refilón que desde el primer día
no nos suelta para nada
y divertirnos
siempre tratar de que eso
no se nos vuele del alma

Instrucciones para cargar un celular

by quito on febrero 4, 2014

Esta remake* pretende ser algo así como un pequeño homenaje a la obra viva del gran cronopio, que murió hace unos 30 años pero parece que fue ayer.



Preámbulo a las instrucciones para cargar un celular

Pensá en esto: cuando te regalan un celular te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el celular, que los cumplas muy feliz y esperamos que te dure porque es de buena marca, sony, samsumg o manzanita posta; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la cadera y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con una correa invisible como un hilo de baba desesperado colgándote de la mueca. Te regalan la necesidad de cargarlo todos los días, el deber de ponerlo a cargar para que siga siendo un celular; te regalan la obligación de atender a la llamadas de tu novia o tu vieja, de leer el diario en el subte, de atender al ruidito del wasap, de obsesionarte con los megusta del facebook, de tuitear hasta cuando estés cagando, de fumarte los 2020 madrugadores de la compañía telefónica. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu celular con los demás celulares, y la secreta desesperación de demostrar, sea como sea, que el tuyo es el mejor. No te regalan un celular, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del celular.


Instrucciones para cargar el celular

Allá al fondo está la muerte, pero no tengas miedo. Sujetá el celular con una mano, asegurate de que que la batería esté casi vacía: seguro hay una especie de pilita en rojo por arriba en la pantallita, caso contrario puede aguantar un rato más. Tomá con dos dedos el celular y con dos dedos de la otra mano insertále el enchufe del dispositivo que llamamos cargador, teniendo en cuenta que no hay que forzarlo, debe entrar sin demasiada presión, como hechos el uno para el otro, que ciertamente lo están, hechos uno para el otro, si no sucede eso es que le estás errando de agujero y, por ejemplo, estarás queriendo enchufarlo en donde van los auriculares que, por cierto, también deben tener otro instructivo.
Si no encaja correctamente en ninguno de los orificios es probable que te hayas equivocado de cargador y hayas optado por el del wifi, o el de otro celular, de la tablet, o andá saber cuántos dispositivos tengas en casa, según la escala de adicción tecnológica en la que estés incluido.

Si diste con el cargador correcto, sólo te resta encontrar un toma corriente libre en tu casa. ¡Menuda tarea! Por favor tratá de no dejar el celular atravesado en la puerta del baño o sobre la mochila del inodoro, tampoco lo dejes colgando al lado de la heladera, es de buen precavido ubicarlo en una zona horizontal preferentemente lejos del alcance de los niños.
Pasadas unas dos o tres horas de efectuado el enlace energético, el celular tendrá la batería llena, o casi. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las canoas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.

¿Qué más querés, qué más querés? Metélo rápido en la funda, el bolsillo o la cartera, dejálo latir en libertad, imitálo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del celular, gangrenando la fría sangre de sus circuitos. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.



*Remake del texto “Instrucciones para dar cuerda al reloj” del libro “Historias de Cronopios y de famas” (1962) de Julio Cortázar.

todo bien viento

by quito on enero 27, 2014

Cada quien ataja
el miedo como le sale y hasta donde puede
Cada cual se hace frente
con la espalda que tiene

 

[viento]

Cuña, vení un cachito,
me llamó Flor, desde la oscuridad
como si su voz fuera el bosque
Cuña mirá,
se plantó hacia el sojal, sobrevolándolo más allá,
mujer mirando al sudeste
En el horizonte un gran rayón
separaba cielo de tierra, una grieta
de punta a punta del universo,
viva, discutiéndose,
debatiéndose enérgica
En el viento
nos llegaba el eco
de los gritos mudos
que te desarman hasta los peores nudos

Ahí está ella, pendeja luminosa
¿cómo hace para zafar
teniendo abierta una herida
de las que no cierran?
Supongo que hay un enorme valor
en ser un colador
y dejarse atravesar
por el viento que todo lo vive

| Verla así, sincera,
sonreírle al adelante,
ya debería servir de pequeña
guía de enfrentamiento

¿Cómo tenemos que sentir
hacia los demás
cuando lo inexplicable
nos ata las entrañas
anudándonos lo palpable y lo otro también,
en una gran bola,
un escándalo de tristeza
y conmoción,
unas ganas desesparadas
de subir a la peor montaña
y bajar rebotando
hasta que andá saber qué…
y la gente que te mira
con cara de luces bajas
esperando que te sientas de manera
que a ellos les dé oportunidad
de ser optimistas
y apretar apenas las comisuras
mostrando la resignación,
la comprensión
de que seguimos estando
aunque hayamos perdido un copiloto?

Supongo que también supongo mucho
y en lugar de pensar habrá que fluir|

 

[contra viento]

Me dice al toque,
ahora mirá la luna
¿Dónde?
Allá, entre los árboles
Un medallón naranja,
sol de noche
Me queda decir que la luna,
como toda mujer,
se muestra más linda
cuando está rodeada
de plantas o tormenta

No tardamos en invocar a la manada
Fotos, emoción, alegría
de ver algo que está casi siempre
Debe ser que vivimos
tan enjaulados
que ver lo natural
nos hace oler la libertad
y llenarnos de cagazo

La luna subió
y arrastró una segunda
turba de nubes negras
Parecía inminente la batalla
y nosotros, transeúntes del planeta,
espectadores, simples,
sintiendo el poder
del aire cuando se riñe
se caga a cachetadas
siendo punta de lanza
de los reyes trueno

La Negra que le dice
a Javi, en tren de cancherismo:
no me voy hasta que el viento
me arrastre a la tranquera,
y no pasa un segundo
que una rama
le pechea las tetas
Habrá algo en el equilibrio
natural de las cosas
que ella, justo ella / mujer de dios
debería saber
que hasta su hombre ha discutido
con la naturaleza,
y es como en las cartas
de superhéroes o las match4:
no hay algo que no pierda
contra nada…
pero ¿qué seríamos
nosotros los hombres
si algunos no se atrevieran
a mojarle la oreja a lo temerario?

 

[            ]

Fuimos y vinimos
todos y de a grupitos
varias veces
a un triángulo ofrecido
donde doblaba el alambrado
frenando a la siembra,
donde podíamos estar a resguardo
de los árboles
que al viento son peligrosos
El cielo y la tierra
como en un cine 5D,
la tecnología imposible

En un momento,
solo, solísimo hasta de mí mismo,
le hablé a la tormenta
con la libertad
del que está loco
y no rinde cuentas
En general uno tiene pose
de desafío,
y el viento que grita,
réqueté grita,
pero de pillo calla el barullo
dándole chance a la cabeza
de aferrarse al miedo,
esa cosa que nos condena
a muchos tipos de encierros
Ahora que lo siento,
la tempestad aturde
pero aplasta con su silencio:
Elásticos segundos
que te ponen a descubierto,
que te respiran al oído
invitándote a levantar campamento
La promesa muda
de expulsarte
cuanto más estés dispuesto a temer

Las más de las veces
escribir es algo
duro, trunco, tosco,
como el viento,
como la vida
con esos diálogos que nunca terminan
y se vuelven líneas sin tono,
cosas que quedan por decir
porque no está dicha nunca
la última palabra
(si acaso sabemos cuál fue la primera)…
Será que cambia el lenguaje,
los códigos naturales,
y habrá que permitirse interpretar de a poco
abriendo otros ojos…

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Materialmente éramos: Negra + Dios + Javi + Eze + Leo + Na + Fede + Euge + Milo + Seba + Luli + Lucas + Sil + Dito + Flor + Jose + Moshita + Vicente + Simón + Quito + Nippur + Robertita + Huguito + Don Luna + otros perros + ovejas + yegua + incontables alimañas y especies vegetales + diversos etcéteras

Latinoamérica hoy

by quito on diciembre 3, 2013

(nota publicada en la revista Arrecifes Sapiens de Octubre 2013, en la sección “Para mí”)

Me acuerdo que odiábamos a Brasil. Era un odio virulento. A los chilenos también los odiábamos (y algo queda aún), por la relación que tuvieron con los yanquis durante Malvinas. En cambio a Paraguay fuimos nosotros quienes les metimos la bota encima y los masacramos. Nos ufanamos de haberlos pasado por nuestra justicia como si hubiésemos sido justos. Les ahogamos la tierra en sangre. Si buscamos, seguro encontramos argumentos para agrandar las distancias entre todos los países que ocupamos la américa latina.

Pero ya no es como antes. Ahora sabemos que hay cosas de la historia que nos enfrentaron, pero sin embargo se los reconoce como hermanos. Las euforias parecen haber bajado al punto de limitarse a lo futbolístico. Si existen tiempo de redención, quizá sean éstos.

Mirá sino Ecuador y Colombia, que cada tanto andan a los pataleos, pero decidieron dejar los cachetazos en la heladera. O Perú y Bolivia que ahora están charlando para compartirse el mar. Poray está resultando en una familia que se sentó a la mesa a hablar de las mismas cosas.

Es darse cuenta que compartís el mismo techo, y sobretodo compartís el patio. Que encima es de los más verdes del planeta. ¿Porqué entonces dejarse punzar las costillas? Nos dejamos llevar tanto por las discusiones, que descuidamos nuestra hermandad y nuestro tesoro. ¿Desde hace cuánto? Desde siempre tal vez.

Nada que pueda decir hoy será actual mañana. De hecho, en este ámbito sería prudente opinar literaria y anacrónicamente, pero el “Hoy” de la premisa, cuanto menos me limita a “estos tiempos”. Cuando empecé a escribir esto, aún no habían estallado las arterias en Brasil, y menos que menos habían retenido en Europa al presidente de Bolivia, como si fuera un contrabandista. Esos dos no son los únicos episodios que sucedieron en pocos días, ni los que sucederán, pero ambos me sirven para reflexiones breves.

Divide y Vencerás: Viendo la manera de mostrar o explicar la pueblada de Brasil por algunos medios, siento que aún somos comidilla de carroñeros y oportunistas que todo el tiempo dicen estar de nuestro lado. ¡Deberían estarlo! Son parte de nuestro país, de nuestra Latinoamérica. Sin embargo parecen disfrutar del fracaso, o de contar las cosas como si de eso se tratara. Duele pensar en que tales gentes también sean hermanos. Deberíamos reflexionar quizá como pueblo (no ya como países), acerca de qué intereses nos mueven, y hacia dónde vamos cada cual. Después de tener claro qué queremos, intentar una reflexión acerca de los que nos conducen, en cada uno de los 3 (y más), poderes: político, económico, y religioso.

Los hermanos sean unidos: Lo sucedido con el presidente Evo Morales demuestra que, aún atravesando graves crisis económicas y sociales, persisten las diferencias entre los países aristocráticos y los que despectivamente somos llamados como sudacas. Aún seguimos siendo vistos como graneros, como lacayos proveedores. Países que como buenos aristócratas brindan pleitesía al dueño de la pelota. Pero lo importante que sea aprovechar una nueva oportunidad para mostrarnos unidos. Oportunidad de ser solidarios con nuestros hermanos, defendernos y respaldarnos. No sólo diplomáticamente, sino socialmente.

Vuelvo al Martin Fierro, acaso gran parte de nuestra sangre popular hecha palabra:

Los hermanos sean unidos / Porque esa es la ley primera /Tengan unión verdadera/ En cualquier tiempo que sea /Porque si entre ellos pelean /Los devoran los de afuera.

Tengo dos hermanos con los que de chico podíamos cagarnos a trompadas mal, pero que nadie los tocara. Sin embargo, ya crecidos, pasó que me dejé llevar por alguien de afuera: alguien que ocupaba un lugar disponible que no nace con la familia sino que lo reclama el instinto. Un lugar con enorme poder de influencia sobre las personas, sobre los grupos, sobre las naciones. Me dejé llevar por la vocecita que se acostaba conmigo y compartía el lecho, y me dejé devorar la hermandad. Permití que se desmoronaran los pilares que me sostenían desde la existencia en esta carne. Hasta que llegué a aceptar la denuncia y juzgué culpable a mí hermano. Por fortuna, la vida ofrece constantes oportunidades de reflexión y disculpa, y tuve la suerte de aprovecharla.

Aunque atañe a lo personal, que se entienda como simple alegoría de la historia de la humanidad, de nuestra historia latinoamericana. ¿O acaso hoy, que los lazos se están fortaleciendo, no hay quienes intentan dinamitar las relaciones cada día un poco más?

Sólo el reconocimiento del hermano en los demás, hará que sigamos unidos. Esa unión nos hará fuertes. Si se permite al de afuera influirnos contra el de adentro, volveremos a nuestra historia dividida y dominada. Entonces, ¿somos capaces de reconocernos y resguardarnos?

linger on…

by quito on noviembre 27, 2013

Me deja ciego el sol de la mañana filtrándose por la persiana que ayer quedó trabada. Dejo caer el brazo hacia la izquierda para abrazarla y golpeo el colchón lleno de ausencia. El vacío me desespera, sé que no está en el baño ni se levantó antes. Sé que no me abandonó.

Me incorporo y, entre las formas que amanecen en mi visión, compruebo la falta de sus botas que anoche le saqué a tirones. Tampoco está la remerita con la cara de Lou Reed, such a perfect day, you just keep me hangin’ on.

Intento asomarme al balcón interno, con la esperanza de espantar lo inevitable y verla sentada a la mesa, con la tasa entre las manos, humeándole el rostro aún cerrado, dormido, quizá los labios rojos e hinchados. Apuesto mis primeros pasos a que chocaré con su sonrisa, un todo o nada que la traiga conmigo.

No digo palabras, callo y me asomo, en el fondo creo que si no está tal vez pueda ser yo el que vuelva. ¿Para qué meterme más en esta mañana sin ella?

Las partículas de polvo navegando el sol hasta la silla vacía me cachetean. El hueco en el pecho me gana el estómago y ya es agujero negro que me succiona la energía, se desmoronan mis próximos pasos, se desvanece como arena mi orden del día, y todo lo que significa seguir la vida cae dentro del apocalipsis.